Diez directores hollywoodenses que empezaron en el cine B

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El cine B, desde su nacimiento, ha sido el punto de partida tanto para el desarrollo de muchos géneros cinematográficos como el western, el terror o la ciencia ficción así como para directores ansiosos por entrar a esta enorme industria. El cine de explotación también ha cumplido con ser el campo de entrenamiento y experimentación para muchos cineastas novatos de los cuales una gran parte ha terminado en el mundo de Hollywood y algunos otros se han decidido (o se han resignado) a quedarse bajo el amparo de las producciones independientes.

Así que, ¿alguna vez se han preguntado si su director favorito, ese de gran presupuesto y un equipo de profesionales, tuvo que darse a conocer a través del precario universo del cine B? Quizás en el siguiente listado puedan encontrarlo

James Cameron

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El director conocido por Titanic (1997) y Avatar (2009), las dos películas más taquilleras a nivel mundial, tuvo sus inicios en el campo de los efectos especiales bajo el mando del rey indiscutible del cine B, Roger Corman. Trabajó directamente en dos películas consideradas de culto en la actualidad: Battle Beyond the Stars (1980), donde dirigió los efectos especiales, y Galaxy of Terror (1981), donde hizo de director artístico y a la vez dirigió algunas escenas. Su capacidad para resolver problemas técnicos con soluciones económicas y artesanales lo convirtió en uno de los favoritos de Corman. La reputación que había ganado James Cameron por aquel entonces le permitió dirigir su primera película en 1981, la secuela Piranha II: The Spawning (Pirañas: el Regreso), una cinta de clase B por excelencia que tenía como monstruo central un grupo de pirañas voladoras. Esta película no suele ser considerada como el debut direccional de James Cameron debido a que él mismo prefiere no incluirla en su filmografía ni mencionarla dentro de su carrera artística. En cambio, menciona como su primer y verdadero esfuerzo direccional a The Terminator (1984), realizado con un presupuesto limitado pero con unos resultados en taquilla que nadie se esperaba y que, junto con Aliens (Aliens: el Regreso, 1986), pondrían el nombre de James Cameron en la cima de Hollywood.

Martin Scorsese

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Scorsese es otro de esos directores pertenecientes al gran listado de cineastas a los que Roger Corman les dio la oportunidad de empezar en el cine. En 1967 dirigió su primer film, una película independiente de drama llamada Who’s That Knocking at My Door? donde Harvey Keitel también debutó pero en el campo de la actuación. Más adelante, en 1972, Corman deseaba realizar una película que tuviera como protagonista una mujer gangster tras haber dirigido la exitosa cinta Bloody Mama (Mamá Sangrienta, 1970). Contrató a Scorsese como el director de este nuevo film, le entregó todos los actores principales y un plan de rodaje que estipulaba 24 días de grabación en Arkansas. De esta forma nació Boxcar Bertha (El Tren de Bertha, 1972), una película de acción influenciada por las road movies, protagonizada por Barbara Hershey y David Carradine y realizada con un presupuesto bastante estrecho. Roger Corman también le enseñaría a Scorsese que se podían hacer películas entretenidas sin mucho dinero o tiempo. Sin embargo, este último decidiría salirse del mundo del cine B y de explotación influenciado por el consejo de su amigo John Cassavetes (famoso por ser uno de los pioneros del cine independiente en los Estados Unidos) quien le dijo a Scorsese, después de ver Boxcar Bertha, que “nunca volviera a realizar otra película de mierda”. Así, en 1973, se estrena una obra con unos jóvenes Harvey Keitel y Robert De Niro interpretando a unos tales Charlie y Johnny Boy, respectivamente, en una influyente película del género gánster llamada Mean Streets (Calles Salvajes) y que sería el primer gran éxito de un Martin Scorsese en ascenso.

Ron Howard

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EDtv (1999), How the Grinch Stole Christmas (El Grinch, 2000), A Beautiful Mind (Una Mente Brillante, 2001) o The Da Vinci Code (El Código Da Vinci, 2006), todas producciones mundialmente famosas y que le pertenecen a un hombre totalmente consumido por Hollywood: Ron Howard. Su carrera empezó como actor en la serie de comedia The Andy Griffith Show (1960) cuando tenía tan solo seis años, para luego alcanzar mayor fama en la aclamada sitcom Happy Days (Días Felices, 1974) donde hacía uno de los roles principales. También actuó en algunos clásicos de Hollywood como American Graffiti (1973) o The Shootlist (El Último Pistolero, 1976) pero su debut direccional llegaría en 1977 gracias al hombre que tanto se ha mencionado en este artículo: Roger Corman. Howard y Corman llegaron a un acuerdo donde éste último le propuso que si actuaba en una de sus películas (Eat My Dust!, 1976) le financiaría otra que el mismo Howard dirigiera, teniendo en cuenta que el presupuesto destinado a la nueva producción sería de apenas 600.000 USD, una suma precaria para cualquier película de la época. De esta forma, nació Grand Theft Auto, una carsploitation, comedia de acción y road movie que se trataba de una chica intentando escaparse de sus padres en un Rolls-Royce robado junto a su novio, donde Howard demostró que no sólo era un simple actor juvenil sino que también era capaz de dirigir todo un film. A pesar de que la película tuvo éxito, la gloria para él llegaría en 1982 cuando dirigió otra comedia llamada Night Shift, protagonizada por Michael Keaton y Shelley Long.

Francis Ford Coppola

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Así es, el mismísimo director de la épica The Godfather (El Padrino, 1972) también pasó por el cine B y de explotación, el cual le dio un inicio en la industria cinematográfica bajo el apadrinamiento de (¿quién más podría ser?) Roger Corman. En 1962, Coppola dirigió dos películas de pornografía softcore llamadas The Bellboy and the Playgirls y Tonight for Sure para después ser contratado por Corman como el encargado de doblar y reeditar un film ruso de ciencia ficción llamado Battle Beyond the Sun (Batalla más allá del Sol, 1962). Corman estaba fascinado por la dedicación y perseverancia reflejada en el trabajo de Coppola, así que le volvió a contratar pero esta vez como el director de diálogos en Tower of London (La Torre de Londrés, 1962). También hizo de sonidista en The Young Racers (Rivales pero Amigos, 1963) y Corman le permitió dirigir algunos segmentos de The Terror (El Terror, 1963). Mientras estos dos se encontraban en el rodaje de The Young Racers, Corman convenció a Coppola de que dirigiera una película de terror con el presupuesto que sobrara del film que estaban haciendo. El astuto y legendario productor de cine B quería algo al estilo de Psycho (Psícosis, 1960) así que Coppola se puso manos a la obra, escribió el guion y en un periodo de nueve días filmó la que se convertiría en una película de culto años después: Dementia 13 (Demencia 13, 1963). Al mismo tiempo, la cinta marcó el comienzo de uno de los más grandes e influyentes directores en la historia del cine.

Bill Condon

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El nombre de Bill Condon en el presente está relacionado con éxitos de taquilla como las dos partes de The Twilight Saga: Breaking Dawn (Crepúsculo la saga: Amanecer, 2011-2012) o Dreamgirls (Soñadoras, 2006), pero este lugar como director de clase A no llegó sin antes haber realizado bazofias de bajo presupuesto como Sister, Sister (Hermanas, Hermanas, 1987), un thriller gótico con toques de terror donde el director demostraba su capacidad para mezclar el suspenso con el romance. Aun así, este detalle no evitó que la película fuera un rotundo fracaso. Los años consiguientes se dedicó a dirigir telefilmes hasta que en 1995 se le dio la oportunidad de encargarse de la secuela Candyman: Farewell to the Flesh (Candyman 2: Adiós a la Carne), que si bien no fue un éxito como su predecesora, logró ponerlo en contacto con el escritor, director y artista visual Clive Barker, quien haría de productor ejecutivo en la película que catapultaría a Condon al puesto que Hollywood le estaba reservando. Ésta fue Gods and Monsters (Dioses y Monstruos, 1998), ganadora de tres premios Oscar por mejor guion adaptado, mejor actor y mejor actriz de reparto. De este modo, Condon entró oficialmente a la industria cinematográfica más grande del mundo.

Sam Raimi

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Conocido por Oz the Great and Powerful (Oz: el Poderoso, 2013), Drag Me to Hell (Arrástrame al Infierno, 2009) y la saga de Spiderman (2002-2007), Sam Raimi no siempre dirigió películas que uno consideraría “aptas para todo el público”. Por allá en 1981 haría historia con una de las películas más representativas del cine B: The Evil Dead (Posesión Infernal). El film es un claro ejemplo de todo lo que significa hacer serie B, puesto que no sólo el resultado final refleja las precarias condiciones en las que se hizo la película, sino que también la historia que hay detrás de ella es toda una odisea que merece ser contada. Para empezar, todo el equipo de trabajo era inexperto, haciendo que desde el comienzo los eventos desafortunados fueran el plato fuerte. De hecho, las personas involucradas en la producción se perdieron en el bosque el primer día del rodaje. Varios miembros del equipo de trabajo se lesionaron durante las grabaciones, pero debido a la ubicación tan remota de la cabaña, pedir asistencia médica resultaba bastante difícil. Desde el lado técnico, la producción no contaba con un steadicam ni con un dolly, así que debieron improvisar cortando madera del mismo bosque y encontrando la forma de usarla a manera de riel para darle un movimiento más fluido a la cámara. Incluso la última toma de la película fue grabada con una cámara sujeta a una bicicleta manejada lo más veloz posible. Para terminar de complicar la situación, los actores empezaron a desistir del proyecto, así que Raimi, influenciado por una técnica que conocía gracias a Los Tres Chiflados, hizo uso de los fake shemps, un engaño visual que consiste en jugar con la cámara de tal modo que parezca que cierto actor está en la escena cuando en realidad quién lo está interpretando es otra persona. De esta manera, Raimi y sus amigos más cercanos involucrados en la producción, hicieron de fake shemps en las escenas que requerían un reemplazo de los actores originales. ¿El resultado? Una de las más aclamadas cintas de bajo presupuesto de la historia.

Matt Stone y Trey Parker

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En 1992 dos amigos muy cercanos que por aquel tiempo estudiaban en la Universidad de Colorado deciden hacer un cortometraje animado mediante stop motion llamado Jesus vs. Frosty, donde se veía a cuatro niños con un lenguaje bastante vulgar siendo perseguidos por un muñeco de nieve. Estos cuatro personajes tomarían su forma definitiva bajo los nombres de Stan, Kyle, Cartman y Kenny en un polémico programa estrenado en 1997 y dirigido por estos mismos amigos llamado South Park. La mayoría de las personas sabemos de qué va South Park y lo mediáticamente grandes que son en la contemporaneidad, pero antes del colosal éxito del programa las cosas no parecían tan fáciles para Stone y Parker. En 1993 decidieron arriesgarse con un musical de bajo presupuesto basado en el humor negro (un sello totalmente propio de sus producciones) y lo llevaron a Hollywood buscando quién lo distribuyera, encontrándose con una respuesta negativa de parte de cada distribuidora mainstream a la cual se le presentaba el proyecto. Finalmente Lloyd Kaufman, el director de Troma Entertainment (una de las más importantes compañías de producción y distribución de cine B), aceptó la película al ver que era similar a las producciones de su empresa. El musical llamado Cannibal! The Musical (Musical Caníbal, 1993) fue uno de los mayores éxitos de Troma. Para 1997 este particular dúo estrenó otro film de clase B llamado Orgazmo al mismo tiempo que trabajaban en South Park sin tener idea del éxito que les esperaba unos cuantos años después con su irreverente show animado.

Ivan Reitman

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Hasta el director del clásico Ghostbusters (Los Cazafantasmas, 1984) tuvo que pasar por este pedregoso camino. Reitman empezó a labrarse su carrera con la comedia de 1971 Foxy Lady, de la cual no se consigue mucha información, pero empezaría a obtener renombre en 1973 con el legendario film de canuxploitation Cannibal Girls (Mujeres Caníbales). Aun así, esta comedia de terror sólo representó un triunfo menor para el novato director, puesto que en 1979 decidió asociarse con Harold Ramis y Bill Murray para dirigir la película que significaría el paso de la serie B a Hollywood para Reitman. Meatballs (1979), una comedia que transcurre en un campamento de verano, fue un total éxito tanto a nivel crítico como financiero, dando a conocer al mismo tiempo las habilidades de Bill Murray como actor (ya que fue la primera vez que se le veía a Murray en un papel principal) y marcando el inicio de la relación de trabajo entre Murray, Ramis y Reitman que continuaría con las películas Stripes (El Pelotón Chiflado, 1981), la ya mencionada Ghostbusters y su respectiva secuela. Otros éxitos financieros de Reitman como director hollywoodense han sido Kindergarten Cop (Un Detective en el Kinder, 1990), Evolution (Evolución, 2001) y My Super Ex-Girlfriend (Mi Súper Ex Novia, 2006).

Jonathan Demme

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Demme, ganador de un Oscar en 1991 por el oscuro thriller The Silence of the Lambs (El Silencio de los Inocentes), fue otro de los pupilos del hombre que más se ha mencionado en este post, es decir, Roger Corman. Desde 1971 hasta 1976, Demme trabajó con Corman en distintas producciones. Co-escribió y produjo el biker film Angels Hard as They Come (1971) y también un women in prison llamado The Hot Box (La Cámara de Tortura, 1972). Este mismo género de explotación lo manejaría Demme en su debut direccional llamado Caged Heat (La Carcel Caliente,. 1974) que se trata sobre una chica enviada a una cárcel donde castigan fuertemente a las reclusas además de violarlas y experimentar con ellas. Luego, Demme, aun haciendo películas para la productora de Corman, continuaría con otras dos de bajo presupuesto: Crazy Mama (1975), una comedia de acción, y Fighting Mad (Luchando por mis Derechos, 1976), un film realizado con el motivo de competir contra otras películas rurales de acción de la época. El primer esfuerzo de Demme por salirse del cine B y entrar a los listados de directores de clase A vendría en 1977 con su comedia Handle With Care, que a pesar de tener un excelente resultado a nivel de crítica, no obtuvo las mismas estadísticas positivas en cuanto a taquilla. Sin embargo, esta cinta cumplió una función muy importante para el entusiasta director y fue el hecho de haberle dado un inicio en otra industria totalmente distinta a la del perspicaz Corman donde el punto culminante de su carrera llegaría unos años después con The Silence of the Lambs.

Peter Jackson

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Uno de los casos más curiosos que podremos encontrar en Hollywood es el de Peter Jackson por el carácter tan surreal de su carrera. ¿Es posible pasar de hacer películas extremadamente sangrientas y con un tono humorístico tan oscuro a películas tan fantasiosas como la trilogía del Señor de los Anillos? Jackson demostró que en Hollywood todo es posible. Con tan solo 15 años, ya había realizado su primer cortometraje de ciencia ficción llamado The Valley (1976) donde él no sólo hizo de director, sino que también se encargó de los efectos especiales, de actuar y de filmar. Junto a sus amigos, continuó trabajando en otro cortometraje llamado Roast of the Day en el que sólo podía dedicarse a grabar los fines de semana debido a que tenía un trabajo de tiempo completo, pero tras analizar que poseía un total de 50 minutos de grabación utilizables, decidió convertirlo en un largometraje financiado en un principio por él mismo y casi al final del rodaje (un rodaje de más de cuatro años) por la Comisión de Cine de Nueva Zelanda, entidad encargada de asegurar que la película fuera completada. De este modo el mundo del cine le dio la bienvenida al film de culto Bad Taste (Mal Gusto, 1987), una combinación de gore con comedia sobre unos alienígenas que desean utilizar el planeta Tierra como una cadena de comida rápida. Posteriormente, la película influiría en el desarrollo de un género de explotación conocido como splatstick, basado precisamente en el híbrido de los géneros splatter y gore con comedia, el mismo que utilizaría Jackson en 1992 con otro film de su repertorio clásico: Braindead (Muertos de Miedo/Tu Madre se ha Comido a mi Perro), considerada una de las películas más sangrientas de la historia. Otro clásico de serie B dirigido por Jackson es Meet the Feebles (El Delirante mundo de los Feebles, 1989), una comedia negra hecha con títeres donde se parodia a los Muppets mostrando una serie de personajes que reflejan adicciones, negatividad y misantropía. Heavenly Creatures (Criaturas Celestiales, 1994) fue la película que finalmente le permitiría al aclamado director de la trilogía de The Lord of the Rings (El Señor de los Anillos, 2001-2003) y el remake de King Kong (2005) hallar su camino hacia Hollywood.

BONUS: Gareth Edwards

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Gareth Edwards es un director con una carrera en ascenso que señala que vendrán cosas prometedoras para él en el futuro. Es una de esas figuras hollywoodenses que está destinada a hacer historia. Su película más reciente, Godzilla (2014), realizada con un presupuesto de 160 millones de dólares y que ha recaudado hasta el momento $439.757.194 USD, ha sido uno de los mayores éxitos del año recibiendo al mismo tiempo una buena acogida desde el lado de la crítica. Edwards siempre ha sido un creativo destinado al éxito. En el 2008, trabajaba creando efectos digitales para Heroes and Villains (Héroes y Villanos). En ese mismo año, ganó un concurso en el festival de cine Sci-Fi-London que consistía en realizar un cortometraje en tan solo 48 horas. El corto llamado Factory Farmed, dirigido y escrito por él, ocupó el puesto ganador y sirvió de trampolín para Edwards lanzarse a dirigir Monsters (2010), su primera película, donde hizo de director, guionista, camarógrafo y editor. En ésta, se encontraría con todos los desafíos que una producción de bajo presupuesto suele tener. Para empezar, sólo contaba con un presupuesto de aproximadamente $500.000 USD y con la ventaja de trabajar con una cámara digital y no una de 35 mm, puesto que trabajar directamente sobre video digital resulta ser un recurso más barato que el método tradicional. El equipo de trabajo constaba de apenas cinco personas (sin incluir los dos actores principales), grabaron en locaciones donde no tenían un permiso previo para hacerlo y los extras fueron personas que por coincidencia estaban cerca al lugar de rodaje. Cada noche, al terminar de filmar, el asistente de edición se encargaba de vaciar de las memorias todo el material grabado en el día para que al siguiente pudieran seguir rodando sin preocuparse de que no hubiera espacio suficiente en las memorias. El proceso más tedioso llegó cuando terminaron de rodar toda la película. Edwards se encargó de editar usando ZBrush, 3ds Max y programas de Adobe. Cuando todo el film quedó montado tenía una duración cercana a las cuatro horas, tiempo que fue reducido a 94 minutos tras ocho meses de edición. Otros cinco meses de edición fueron ocupados para crear los efectos especiales requeridos por 250 tomas, todo esto realizado por Edwards en su habitación. ¿Cuál fue la conclusión? Una exitosa cinta independiente que le abrió un gran espacio en Hollywood a este nuevo director que actualmente se prepara para dirigir un spin-off de Star Wars y dos posibles secuelas de Godzilla.

Tras conocer la historia de cada uno de estos directores, sólo queda decir algo para finalizar: detrás de cada director de clase B, existe un potencial genio hollywoodense.

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