Blood Freak (1972)

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Sinopsis

Herschell es un motociclista con look de Elvis Presley que se encuentra con dos hermanas, una es predicadora de la Biblia, que intenta convertir a todo aquel que le rodea, y la otra es una drogadicta que se excita con nuestro protagonista. Un dia, Herschell se come un pavo que sufrió mutaciones; desde entonces él se transformará en pavo realizando todo tipo de asesinatos.

Análisis

Cuenta la leyenda que un grupo cristiano (otras fuentes dicen que fue una iglesia cristiana) financió una película en 1972 con el fin de prevenir el consumo de drogas y alertar a la juventud sobre las consecuencias de la drogadicción. Para esto, el grupo se consiguió a un cutre director de cine psicotrónico llamado Brad F. Grinter (conocido por otras dos basuras de explotación llamadas Devil Rider! y Flesh Feast), quien se encargaría de volver realidad (de la peor forma) el film anti-drogas que deseaban dichos cristianos. A pesar de que no existan fuentes que comprueben la veracidad de este hecho, resulta bastante creíble el rumor al ver lo evangelizadora, pro-moralista y ultra-cristiana que resultó ser la película. Chicos, aléjense de las drogas o un hombre con cabeza de pavo vendrá por ustedes. Esto es Blood Freak.

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El slasher siempre ha sido un género cinematográfico bastante quisquilloso. Parte de una idea tan básica como lo es el asesino con apariencia llamativa que va tras un grupo de personas para acecharlas y asesinarlas pero durante ese camino, el género empieza a exigir muchas más cosas. Una de esas exigencias (que incluso podría ser la más importante) es elegir cuidadosamente la clase de personas que caerán bajo las manos del asesino y por lo general, esto suele guardar un sutil trasfondo moral y reprensor. Jason Voorhees y Freddy Krueger no asesinaban jóvenes, asesinaban promiscuos y yonquis compulsivos; en Sleepaway Camp (Campamento Sangriento o Campamento de Verano, 1983) quienes eran brutalmente asesinados no eran simplemente unos campistas, sino unos abusones; inclusive Psycho (Psícosis, 1960), considerado por muchos críticos como el primer slasher de la historia, juega con el tema de la moral matando en una clásica escena no a una mujer, sino a una ladrona. En este caso, Blood Freak (Fenómenos Sangrientos, 1972) olvida esa sutileza y se va directamente al grano sin dejar que el público mastique un poco el trasfondo argumental del guion. Siguiendo la lógica de los ejemplos anteriores, el asesino de este bodrio de culto, un vampírico hombre pavo, no aniquila a unas cuantas personas, sino a unos drogadictos alejados del poder sanador de Dios.

Pero antes de llegar al tema del justiciero hombre pavo, hay que contar un poco sobre la trama de esta cristiana, anti-drogas, anti-transgénicos y anti-químicos cinta de serie Z. Todo empieza con un hombre llamado Herschell, un varonil motero a lo Easy Rider (Busco mi Destino, 1969) que sólo le faltó Born to be Wild de fondo para hacer de su primer momento en pantalla algo mucho más camp. En vez de eso, ponen una pista sonora que combinada con un par de desenfoques espantosos, una cámara temblorosa y unos títulos que dan pena logra causar en el espectador un sentimiento de “¿cuándo acabará esta película?”… y eso es solo el inicio.

Después de que Herschell conoce en la carretera a una bella y cristiana chica llamada Angel (es más que obvio el porqué la chica se llama así), ésta lo lleva a conocer su hogar donde su hermana, Anne, y un grupo de “amigos” que mejor deberíamos llamar “extras vestidos de hippies para reforzar el estereotipo del joven setentero perdido en las drogas” están en una fiesta en la que consumen principalmente marihuana. Un plano detalle de alguien esnifando pegamento va, un zoom in viene, un primer plano de la cara de placer de los consumidores entra en escena y luego llega uno de los aspectos que más risas causará al que se atreva a drogarse con esta película: los diálogos. “¿Sabías que tu cuerpo es el templo del Espíritu Santo? No deberías profanarlo”, le dice Angel a su drogadicta hermana; “¿y qué es pecado para ti?”, le pregunta Herschell a Angel, “Dios dice que todo lo que es hecho sin fe, es pecado”, le responde. Nunca antes una película le había predicado tanto al público. Pero eso no acaba ahí, durante todo el film estaremos obligados a presenciar diálogos que parecen salidos de la boca de nuestras madres o abuelas cada vez que ellas tocan el tema de las drogas.

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Volviendo a la trama, Herschell pasa a trabajar en una granja donde conoce a los científicos más carismáticos de la historia del cine, quienes muestran tantos sentimientos en pantalla como los podría mostrar un hijo de Danny Trejo y Kristen Stewart. En este punto de la historia, nuestro protagonista ya ha probado la marihuana gracias a Anne, quien pone a prueba la virilidad de Herschell de la forma más estúpida posible, y por arte de magia (o en el contexto de la película, por obra del Señor) éste se convierte en un adicto. Los científicos le proponen probar un pavo al que se le ha inyectado ciertos químicos y nuestro héroe en un principio cristiano y luego drogadicto, tras devorárselo todo, empieza a convulsionar… o mejor tendríamos que decir que empieza a moverse como un típico niño caprichoso haciendo una pataleta para recibir algo a cambio.

Tras la espantosa convulsión, Herschell se despierta y se da cuenta de que ahora su cabeza humana no está, y en cambio, tiene una cabeza de pavo (que parece hecha con papel maché y aluminio). Pero no sólo eso, ahora ya no es adicto a las drogas, sino a la sangre de los yonquis. De esta manera, este “terrorífico” hombre pavo empieza una matanza de lo más injustificada y ridícula a nivel de guion para buscar la sangre que tanto ansía y asesinar a esos malvados drogadictos que se han desviado por el camino del mal (y que curiosamente, todos parecen gritar de la misma manera). Como si no fuera suficientemente ridícula esta historia, el director, cada cierta cantidad de tiempo, aparece para hablarle directamente a la cámara, predicando unas cuantas líneas con las que pretende quedar como un erudito pero en realidad sólo causará un masivo facepalm.

En conclusión, es un guion desastroso que junto a una penosa dirección hicieron de una película anti-drogas algo tan deprimente que al final termina siendo la mejor excusa para que un joven se drogue. Algo que sí es bastante sorprendente de este film es que amerite darle la etiqueta de splatter, porque un poco después de la mitad de la película veremos cierta cantidad de sangre y una mutilación. Eso sí, bastante inverosímil pero, ¿qué más podríamos pedirle a una película cristiana de clase Z que mantiene hablándonos sobre la Biblia y tiene como asesino/justiciero a un hombre con cabeza de pavo?

Hay una cosa que sí se puede rescatar de esta bazofia que hasta ha sido ignorada por gran parte de la crítica desde su estreno hasta el día de hoy, y es que Ed Wood lloraría de emoción y orgullo al ver que otra persona ha tenido la capacidad de alcanzar el mismo nivel de basura directoral que tenía el padre del cine Z. De cualquier modo, Blood Freak nos deja una bonita moraleja al final del día: evangelízate y no consumas drogas o un fenómeno mitad hombre, mitad pavo afectado por un transgénico vendrá por ti para beberse toda tu sangre.

BF3LO MEJOR: Las risas que logra causar la película cuando ésta no era su intención, la sensación de “este film es tan malo que divierte” y el hecho de que Ed Wood se sentiría orgulloso de ver este bodrio cinematográfico (si es que no lo vio antes de morir).

LO PEOR: El excesivo moralismo, los diálogos que parecen predicarle al público, las actuaciones, la sangre, el concepto del hombre pavo, la dirección, el guion y todo lo que tenga que ver con este film.

LA ESCENA: El hombre pavo agarra a su primer víctima, una joven drogadicta que nunca había aparecido en la película. Inexplicablemente, la cuelga de unas escaleras y cuando está a punto de cortarle la garganta, llega una mujer robusta que tampoco se había presentado en pantalla. Cuando el hombre pavo le corta la garganta, la testigo empieza a gritar… o eso parece. En realidad el grito es un sonido pregrabado que, además de una mala sincronización, cuenta con un deficiente corte que produce que el alarido se escuche incompleto. A esto, se le suman planos cerrados donde se ve al hombre pavo consumiendo la sangre de la fallecida, pero como si esto no fuera lo suficientemente gracioso y desesperante, toda la escena dura un aproximado de 30 segundos. Uno de los momentos más hilarantes de todo el film.

Puntaje

Invasión de Cine B: 1.5 | 5
IMDb: 3.6 | 10

Ficha técnica

Título original:

Blood Freak

Fecha de lanzamiento:

1972
Duración: 86 min.
País: Estados Unidos
Productora: Sampson Motion Picture Production Company
Director: Brad F. Grinter
Guión: Brad F. Grinter, Steve Hawkes
Fotografía: Ron N. Sill
Música: Gil Ward
Reparto: Steve Hawkes, Dana Cullivan, Heather Hughes, Bob Currier, Anne Shearin, Linda Past, Debbie Smith, Sandy Kneelen, Domink Grutta, Randy Grinter
Género: Cine Z/Terror/Slasher/Splatter

Trailer

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